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l a  c o l u m n a  d e  v i r g i n i a  v a l l e j o

p a r a  s e x t o  p o d e r  d e  v e n e z u e l a

 

 
   

CASO MAKLED: CÓMO TODOS SE FUERON VOLTEANDO
Mayo 1 de 2011:                   

    

Hace unos días, el presidente Chávez deportó hacia Colombia al director de Anncol, Joaquín Pérez Becerra. Para casi todo el mundo la noticia pasó desapercibida, y los medios colombianos se encargaron de presentarla como “la detención de otro miembro de las FARC en el actual marco de cooperación entre Colombia y Venezuela, por expresa petición del presidente Santos a su homólogo”.

 

  Pérez Becerra fue miembro de la Unión Patriótica, el partido de izquierda masacrado por los narcos, Yair Klein y el ejército con fondos de los grandes magnates y terratenientes de Colombia. Asilado político en Suecia y ciudadano de ese país, se le sindica de dirigir desde allí a Anncol, la página web de las FARC, y de concierto para delinquir en financiación de actividades terroristas. Todos los periodistas colombianos hemos consultado alguna vez a Anncol para ver la reacción de los grupos rebeldes a noticias que les atañen y, a mi modo de ver, su único crimen imperdonable son los garrafales horrores de ortografía y su incapacidad para presentar los hechos de manera, si no desapasionada, por lo menos ordenada y coherente.

 

   Los medios argumentaron que el director de Anncol era un terrorista que figuraba en la alerta roja de Interpol, pero ninguno se atrevió a preguntar:

1. ¿Cómo es posible que alguien en esta definición pudiera haber burlado los controles del aeropuerto de Estocolmo, ingresar al de Frankfurt y salir de éste rumbo a Maiquetía? ¿Es decir, pasar por tres controles en aeropuertos pegados a Wiesbaden - sede mundial de Interpol - sin que ninguna luz roja se prendiera, sonaran alarmas y llegaran 100 tipos de verde pitando y con perros pastores alemanes?

2. ¿Puede un presidente pedir a otro la entrega de un opositor de su régimen, así no más, sin que medie una orden de la Fiscalía y sin que Interpol dé primero las explicaciones del caso?

3. ¿Por qué el presidente Chávez obedeció sin chistar la petición - más bien, la orden de Santos - y le entregó al presunto guerrillero sueco ipso facto?

4. ¿A qué horas se les volteó Chávez a las FARC de semejante manera, para remplazarlas en sus lealtades por Juan Manuel Santos, a quien antes no bajaba de asesino fachista?

5. ¿Y a qué horas se les volteó Santos a los gringos para remplazarlos por su enemigo, un castrista fanático, amigo de organizaciones terroristas y socio de ayatolas simpatizantes de Al Qaeda?

 

   En este asunto del director de Anncol hay una total ausencia de formalidad judicial, una tan peligrosa que en un futuro Santos y Chávez podrían aplicarla contra cualquier periodista u opositor de sus respectivos regímenes, con el pretexto de que “el DAS-Interpol encontró su nombre en el computador de Raúl Reyes y, por esta razón, el acusado perdió todos sus derechos jurídicos”, el mismo argumento utilizado por el procurador de la mafia, Alejandro Ordóñez Maldonado, para acabar con la carrera política de la senadora Piedad Córdoba.

 

   Interpol-DAS, probados delincuentes informáticos, socios de narcos y paras y responsables de violaciones de derechos humanos, son un descrédito para una entidad tan seria e incorruptible como Bundes Kriminal Amt, Interpol Wiesbaden, con quienes cooperé durante la era del narcoterrorismo para ayudar en la lucha contra los carteles que estaban acabando con mi país, y a quienes desde 1988 advertí sobre la impresionante corrupción de sus corresponsales colombianos, una policía política como la Stassi alemana o la Savak persa que sólo responde al presidente de turno. El embajador de Colombia en Suecia, un tal Rafael Nieto, es otro de esos delincuentes con pasaporte diplomático encargados de los trabajos sucios del régimen en el exterior, y no me extrañaría que la maniobra contra el sindicado de dirigir a Anncol haya sido coordinada por él con los chuzadores de teléfonos del DAS, quienes ahora operan impunemente en todos los países donde viven colombianos exiliados de los paramilitares.

 

   A través de sus policías, los narcos se infiltraron en la DEA; a través de sus presidentes, fiscales y procuradores, en la embajada americana; y a través de sus generales, en las computadoras del Pentágono. Chávez los ha estudiado como nadie, y todos sabemos que es un camaleón. Nada en petróleo y es demasiado hábil para untarse las manos de narcóticos, como Manuel Antonio Noriega; pero sabe que, esté Makled en Cómbita, en San Quintín o en Tocuyito, los gringos le están armando un expediente inspirado en el del derrocado general panameño. El teniente coronel venezolano va a tener que explicar tarde o temprano por qué, en un país donde él controla hasta el vuelo de una mosca, su gobierno entregó a gente en la definición de los Makled los permisos para operar Aeropostal y el control de las bodegas de Puerto Cabello. Para la suscrita estudiosa de 30 años de narcopresidencias, ésta es la versión reencauchada, magnificada y más descarada de aquellas licencias para pistas propias, aviones y vuelos directos a las Bahamas que Alvarito Uribe, alias El Doptor Varito, cabeza de la Aeronáutica Civil, y su jefe operativo, César Villegas, alias El Bandi, otorgaban en los años 80 a mi novio Pablo Escobar, alias El Patrón, aquel primo del asesor presidencial de Uribe y de Santos quien, sobre esa fórmula, cimentó las bases la industria más rentable - y luego la más violenta – de la historia: la de la cocaína. La súbita desesperación de Chávez Frías por desasociarse de las FARC y complacer a Juan Manuel Santos en lo que pida - a costa de traicionar a sus amigos y aliados de toda una vida - no tiene otra explicación que el miedo. Miedo a los gringos, miedo a las urnas y miedo al 2012.
 

   
 


 

Derechos de autor: Virginia Vallejo para Sexto Poder de Venezuela. Prohibida la reproducción total o parcial.

 

 

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